De qué trata

La defensa de un condenado por estafa agravada recusó al magistrado a quien se le repartió su demanda de casación. El motivo fue que ese magistrado es docente de la Universidad Sergio Arboleda —reconocida como víctima en el proceso— y antes había dirigido su consultorio jurídico, lo que, según la defensa, podía generar dudas sobre su imparcialidad.

Qué decidió la Corte

La Corte declaró infundada la recusación. Recordó que la causal de interés exige demostrar una expectativa cierta y concreta de provecho o perjuicio para el funcionario, y que el simple vínculo laboral o académico no basta. El propio recusante reconoció que no alegaba un interés patrimonial ni de otra clase, sino una relación jurídica, con lo cual no cumplió la carga argumentativa necesaria para apartar al magistrado.

Por qué importa

La decisión reitera que los impedimentos y recusaciones no pueden usarse para despejar dudas abstractas ni como mecanismo preventivo. Solo procede apartar a un juez cuando se acredita, con elementos objetivos, un interés real y trascendente capaz de comprometer su imparcialidad en el caso concreto.