De qué trata

Un exgobernador encargado del Magdalena fue acusado de celebrar dos contratos de compra de libros para colegios con graves irregularidades y sobrecostos cercanos al 600 %, lo que habría causado un detrimento patrimonial. La Sala Especial de Primera Instancia lo absolvió aplicando el principio de confianza. La Fiscalía y la parte civil apelaron esa decisión.

Qué decidió la Corte

La Sala de Casación Penal, como segunda instancia, analizó si el principio de confianza permitía absolver al exgobernador o si, por el contrario, como ordenador del gasto tenía deberes de vigilancia que le impedían fiarse sin más de sus subalternos. El estudio giró en torno a la estructura de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación, y al alcance de los principios de la contratación estatal frente a un funcionario sin experiencia en el sector público.

Por qué importa

La decisión precisa hasta dónde llega el principio de confianza para quien firma contratos estatales como máxima autoridad administrativa. Recuerda que el ordenador del gasto no puede delegar por completo su responsabilidad en subalternos y que las irregularidades evidentes en un proceso contractual comprometen a quien lo suscribe.